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IT vs negocio: el conflicto que frena el crecimiento (y cómo alinearlos)

  • Foto del escritor: pharoconsultora
    pharoconsultora
  • hace 9 horas
  • 2 Min. de lectura

Hubo una etapa de mi carrera —trabajando en una multinacional— en la que sentía que siempre estábamos empujando algo que no avanzaba.

Reuniones que se repetían.

Proyectos que se demoraban.

Conversaciones que no llegaban a ningún lado.

Y siempre había una sensación en el aire, difícil de ignorar:

IT y negocio no estaban en la misma página.

Tal vez te suene.

Desde negocio, la urgencia era clara. Todo parecía importante, todo tenía impacto, todo necesitaba resolverse rápido.

Desde IT, la respuesta era otra. Había procesos, tiempos, dependencias. Nada era tan inmediato como se pedía.

Y ahí se empezaba a generar algo que no era un conflicto abierto… pero se sentía todo el tiempo.

Una especie de grieta.

Negocio sentía que IT frenaba.

IT sentía que negocio no entendía.

Y yo, en el medio.

Durante mucho tiempo hice lo que probablemente vos también harías.

Me enganché.

Tomé partido.

Empujé más fuerte.

Intenté convencer al otro lado de que “teníamos razón”.

Más presión.

Más reuniones.

Más frustración.

Pensaba que el problema era de actitud.

Que si el otro lado entendía, todo iba a fluir.

Pero no.

Cuanto más empujaba, más se tensaba.

Hasta que en algún momento me cayó una ficha incómoda:

No era IT vs negocio.

Era que nadie estaba haciendo de puente.

Eran dos mundos distintos, hablando idiomas distintos, midiendo cosas distintas… esperando alinearse solos.

Negocio hablaba de impacto.

IT hablaba de procesos.

Negocio necesitaba velocidad.

IT necesitaba claridad.

Y nadie estaba ordenando eso.

Entonces pasaba lo inevitable: todo se volvía más lento.

Decisiones que se estiraban.

Proyectos que no terminaban de cerrar.

Soluciones que no terminaban de servir.

Y lo más peligroso: empezábamos a normalizarlo.

Como si fuera parte del juego.

Hoy lo veo clarísimo —y lo veo todo el tiempo en empresas—: cuando IT y negocio no están alineados, el crecimiento se frena.

No porque falte talento.

No porque falte esfuerzo.

Sino porque el sistema no está diseñado para que trabajen juntos.

Y esto es lo que más cuesta aceptar:

No se resuelve “llevándose mejor”.

Se resuelve diseñando cómo interactúan.

Quién define prioridades.

Cómo se traduce una necesidad de negocio en algo ejecutable.

Qué significa que algo esté bien hecho.

Porque si eso no está claro, cada área optimiza para lo suyo… y la empresa pierde.

En su momento, yo intenté resolverlo desde la presión. Desde el empuje.

Hoy sé que ese no era el camino.

Lo que faltaba no era más intensidad.

Era más claridad.

Por eso, cuando hoy trabajamos con empresas desde Pharo, este es uno de los puntos donde más foco ponemos.

Alinear IT y negocio no es un “nice to have”.

Es lo que define si una empresa escala… o se traba.

Porque cuando esa grieta se cierra, pasa algo muy simple:

Las conversaciones se vuelven más claras.

Las decisiones más rápidas.

Y las cosas, finalmente, empiezan a avanzar.

Y si hoy sentís que tu empresa está trabada, que los equipos no se entienden, que todo cuesta más de lo que debería…

No es casualidad.

Probablemente no te falte capacidad.

Te está faltando alineación.

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