Liderar también es aprender a liderar

Hay una expectativa que pesa mucho sobre quienes ocupan posiciones de liderazgo:
tener que saber.
Saber qué hacer.
Saber qué decir.
Saber cómo resolver.
Saber cómo acompañar al equipo.
Pero, ¿qué pasa cuando todavía no sabemos?
Creo que ahí empieza una parte importante del verdadero desarrollo del liderazgo.
Porque nadie se convierte en líder simplemente porque cambia su cargo.
El título puede llegar un lunes.
La experiencia, no.
Al principio, muchas decisiones generan dudas.
Una conversación difícil puede dar miedo.
Una delegación puede salir mal.
Una decisión puede no tener el resultado esperado.
Un conflicto puede resolverse peor de lo que imaginábamos.
Y todo eso forma parte del aprendizaje.
Con el tiempo empezamos a reconocer patrones.
A entender mejor nuestras fortalezas.
A detectar aquello que necesitamos trabajar.
A confiar un poco más en nuestro criterio.
Y también a aceptar que no siempre vamos a acertar.
Es algo que estoy viviendo personalmente en mi formación en Coaching Ejecutivo.
Al comenzar, tenía muchas inseguridades.
Hoy sigo teniendo preguntas, pero hay algo diferente.
La práctica empieza a transformar el conocimiento en experiencia.
Y la experiencia empieza a transformar la inseguridad en criterio.
Creo que con el liderazgo sucede exactamente lo mismo.
No se trata de llegar a un punto en el que dejamos de tener dudas.
Se trata de desarrollar la capacidad de atravesarlas.
De observarnos.
De aprender.
De pedir ayuda.
De probar nuevas formas de hacer las cosas.
Y de entender que equivocarse no necesariamente significa que estamos haciendo mal las cosas.
A veces significa que estamos aprendiendo.
Quizás por eso el coaching ejecutivo me resulta cada vez más interesante.
Porque no parte de la idea de que alguien necesita que le digan cómo liderar.
Parte de una pregunta mucho más potente:
¿Qué necesita descubrir este líder sobre sí mismo para poder avanzar?
Y esa pregunta abre un camino.
Un camino que, al igual que el liderazgo, se construye caminando.
Con práctica.
Con conversaciones.
Con aciertos.
Con errores.
Y con mucha curiosidad por seguir aprendiendo.



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